martes, 14 de julio de 2015
LLEGÓ EL INSOMNIO...
Llegó el insomnio vestido de madrugada a saludar las luces apagadas y a las puertas cerradas. El alma anfitriona esperaba con un par de copas servidas en letras y unos cuantos reclamos de boca llena. Las palabras se alojaban en el texto con muchas ganas de ser corregidas, quizás por el cansancio o quizás por el despecho. Unas pocas afortunadas malas noticias se recordaban, se trajeron a colación. Era hora de reflexionar los absurdos de la cabeza. Vienen importantes fechas; un...a historia se construye y todavía sus protagonistas no llegan a la escena. Bases presuntas para opinar y bases ciertas para la pena. Un sorbo de resignación; unas dudas con certezas. Bebo callado el dulce nectar, no hay ventanas ni luna llena. Una película sin volumen se transmite desde el televisor: puras muecas. Un recuerdo; problemas que se esconden en una letra. No enseñan, se ensañan; amargura, amar cura; los predios, los precios; el gesto, el gasto. Insultos, indultos. El sentir, el mentir. No es casual y sé que todos alguna vez lo hemos vivido: falta de aprendizaje por el ensañamiento, momentos amargos por vacunas contra el amor, poner montos a los límites de nuestros adentros, tener que pagar para ganarse unos pocos besos; aguantar, para ya no ser prisionero; dar lugar a la mentira por puro sentimiento. Así son las palabras del insomnio…
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